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Conciencia y ecología

Ecología hace referencia a preservar la naturaleza. A estas alturas de nuestra civilización ha llegado a resultar muy a menudo lejano y artificial este concepto mas allá del intento de cuidar y preservar la salud a través de alimentos y pesticidas. 

¿Que pasa con el Ser humano en este sentido?. ¿Conocemos o hemos olvidado también la naturaleza esencial del Ser humano?. ¿Siempre fuimos así, separados, interesados, temerosos, tecnócratas racionales, lujuriosos, iracundos y destructivos?. 

La ecología va asociada a la conciencia, cuidar de la tierra, cuidar de los buenos alimentos, solo es posible partiendo de tener una conciencia suficiente. Tiene que dolernos el daño de la Tierra, por ejemplo, y que no solo sea un ideal o un mensaje bonito.

Debemos por otro lado hablar de la ecología humana, hablar del nacimiento y crianza  ecológica, educación y las relaciones interpersonales basadas en el respeto , el cuidado recíproco, el servicio al otro ( y no mas yo y solo yo).

Ya no solo se habla de homosapiens, sino también de homosapiens sapiens y se prepara el bio-robot. O bien hablamos del “animal humano”, concepto reduccionista que limita la naturaleza profunda humana a una serie de funciones biológicas irracionales. Se conocen los 3 cerebros, reptiliano, límbico y córtex y…apenas nada del corazón. ¡Cuando el Centro del Ser humano es el corazón!.

El corazón espiritual guarda toda la esencia del Ser humano divino. A veces lo tocamos, a veces lo sentimos, con amor y servicio…se une y late con fuerza. Es lo que ocurre en ocasiones de catástrofes, guerras. Si el corazón se abre queremos volar, ayudar, servir. Nos habla entonces una conciencia que reza así: “mis hermanos”. 

Es muy importante con que espíritu hacemos las cosas, por ejemplo, podemos hacer una cura higienista y estar orientados desde el miedo o la obsesión, posiblemente entonces esa dieta por sana que sea se convierte en negativa, crea desarmonía e infelicidad. Podemos ayudar a alguién en un problema ( o pretenderlo) y estar juzgándole como ineficiente, o débil o poco agradecido, en cuyo caso más bien lo debilitamos, o bien hemos querido en realidad,obtener algo ( reconocimiento, afecto u otros favores de vuelta). Ahí el espíritu de juicio o de aprovechamiento muy distinto del servicio desinteresado, roba todo sentimiento de union, de alergia y plenitud. En cambio la bondad el servicio conducen al estado anterior de paz y a un orden en La Paz recíproca. No podremos vivir en paz siempre que nuestro estado de la conciencia esté embotado. Si no seguimos la brújula interior de la conciencia, que siempre orienta hacia la verdad, nos hallaremos siempre, consciente o inconscientemente en desarmonía y en estado de inquietud, de soledad, de enfermedad.

Buscamos, si, una vida nueva, bien, pues tenemos que cambiar la mirada, dar un giro quitando protagonismo a la cabeza y priorizando el corazón: cardiocentrismo.

Una vida sana unida a todos los seres, igualdad, libertad y fraternidad será posible ( no desde parámetros políticos o racionales o de éxito personal..) solo desde los dominios del corazón donde siempre hemos sido somos y seremos uno.

Es importante la libre elección que hacemos en cada situación pequeña o grande. En el interior hay siempre dos voces opuestas, dos principios, dos espíritus en lucha. Como esa historia del lobo blanco y el lobo negro de la que habla un anciano blanco indígena americano a su nieto: vencerá aquel al  que tu alimentes.

La visión y aceptación del dualismo da la posibilidad de vencer al enemigo interior y hacer la elección abierta y cordial, la que conduce a ser ecologistas, respetuosos, responsables, bondadosos “ como la cosa mas natural ”.

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